Salud

Asocian un medicamento para la enfermedad renal con un riesgo de infección

Un medicamento usado para algunos casos de enfermedad renal puede aumentar el riesgo de sufrir infecciones graves, afirman los investigadores.

Un ensayo clínico se detuvo de forma temprana cuando los investigadores descubrieron que los pacientes que tomaban el medicamento (un corticosteroide llamado metilprednisolona) sufrieron una cantidad preocupante de efectos secundarios graves. Los más comunes fueron infecciones graves, incluyendo la neumonía y la meningitis.

En total, casi un 15 por ciento de los pacientes que tomaban el medicamento sufrieron un “evento adverso” a lo largo de 2 años, encontraron los investigadores.

Esa cifra contrasta con el 3 por ciento de los pacientes a los que se dieron pastillas placebo, reportaron los investigadores.

El estudio se centró en los pacientes con una forma de enfermedad renal llamada nefropatía por inmunoglobulina A (IgA). Ocurre cuando la IgA (una proteína del sistema inmunitario) se acumula en los riñones, lo que lleva a la inflamación.

La metilprednisolona y otros corticosteroides suprimen el sistema inmunitario y reprimen la inflamación relacionada con las alergias graves, el asma, la artritis y otras afecciones. Algunos estudios pequeños han sugerido que pueden ayudar a tratar la nefropatía por IgA.

Dado que los medicamentos disminuyen la respuesta inmunitaria, no es ninguna sorpresa que haya infecciones como efecto secundario, dijeron los expertos en la enfermedad renal.

“Lo que resultó alarmante es la magnitud del riesgo”, dijo la Dra. Michelle O’Shaughnessy, que escribió un editorial publicado con el estudio. “Fue mayor de lo que podríamos haber anticipado”.

Sin embargo, los hallazgos no deberían ser el final de los corticosteroides para la nefropatía por IgA, dijo O’Shaughnessy, especialista en la enfermedad renal de la Universidad de Stanford.

Indicó que cuando se detuvo el ensayo, había señales de que la metilprednisolona también estaba beneficiando a los pacientes. Los que tomaban el medicamento tenían un riesgo más bajo de progresión hasta una enfermedad renal grave o de fallecer por la afección.

El problema, explicó O’Shaughnessy, es que solamente una cantidad relativamente pequeña de pacientes habían desarrollado complicaciones renales en ese momento del ensayo. Así que no se pueden extraer conclusiones firmes.

“El riesgo de infección aparece pronto, poco después de que los pacientes empiecen a tomar el medicamento”, dijo O’Shaughnessy. “Pero los beneficios tardarían más tiempo en aparecer”.

El Dr. Vlado Perkovic, investigador principal del ensayo, se mostró de acuerdo.

Dado que los corticosteroides podrían ayudar a algunos pacientes con nefropatía por IgA, los estudios deberían seguir observando formas más seguras de administrarlos, dijo Perkovic, del Instituto George para la Salud Global, en Australia.

Por ahora, dijo, se debería tener “precaución” al recetar corticosteroides para la nefropatía por IgA, y se debería hablar con los pacientes sobre los riesgos, para que tomen una “decisión informada”.

Tal y como están las cosas ahora, solo una minoría de pacientes con nefropatía por IgA deberían tomar un corticosteroide, afirmó O’Shaughnessy. (Señaló que en Estados Unidos, el predominante es la prednisona).

Un soporte del tratamiento es el control de la presión arterial con medicamentos como los inhibidores de la ECA, para ayudar a limitar los daños en los riñones, explicó O’Shaughnessy. Los pacientes también podrían tomar un diurético para ayudar a retirar el exceso de líquidos de la sangre.

Las directrices actuales afirman que para algunos pacientes se puede considerar un tratamiento de 6 meses con corticosteroides. Pero las directrices se basan en estudios pequeños.

Este último ensayo sometió a los corticosteroides a una prueba más dura.

El equipo de Perkovic asignó aleatoriamente a 262 pacientes a un tratamiento con pastillas de metilprednisolona o con un placebo inactivo.

El ensayo se detuvo cuando se hizo evidente que los pacientes que tomaban el medicamento tenían una tasa cinco veces más alta de efectos adversos, principalmente infecciones.

Pero en ese momento la tasa de complicaciones en los riñones de los pacientes tratados era más baja. Un poco menos del 6 por ciento (8 participantes) habían progresado hasta tener una enfermedad renal grave o hasta fallecer, en comparación con el 16 por ciento (20) de los pacientes con el placebo, según el informe.

¿En qué lugar deja eso a los pacientes y a los médicos? O’Shaughnessy dijo que será importante pensar en cada situación individual.

Un paciente más joven que por lo demás tiene un buen estado de salud podría tener un riesgo alto de progresar finalmente a una enfermedad renal de etapa terminal y necesitar diálisis. Para esa persona, dijo O’Shaughnessy, los posibles beneficios de los corticosteroides podrían superar al riesgo de infección.

Pero para una persona anciana con un mal estado de salud, dijo, el riesgo de sufrir una infección peligrosa podría tener un mayor peso.

El estado de la enfermedad renal también es importante. Con el tiempo la nefropatía por IgA puede provocar una cicatrización irreversible en el tejido del riñón. Para los pacientes con mucha cicatrización, los corticosteroides probablemente no serían de ayuda; para los que tengan inflamación, pero poca cicatrización, los medicamentos probablemente serían más efectivos, sugirió O’Shaughnessy.

Se cree que la nefropatía por IgA es una enfermedad autoinmune, según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE. UU. Eso significa que la causa es un ataque anómalo del sistema inmunitario a los riñones.

Una persona puede tener la enfermedad durante años sin saberlo, según los NIH. Cuando aparecen las señales, pueden incluir que haya sangre o acumulación de proteína en la orina.

Aproximadamente entre un 20 y un 40 por ciento de los adultos con la nefropatía por IgA progresan hasta una enfermedad renal terminal en un plazo de 10 a 20 años, según los NIH.

El estudio aparece en la edición del 1 de agosto del Journal of the American Medical Association. Pfizer Pharmaceuticals proporcionó el medicamento para el estudio.
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

FUENTES: Vlado Perkovic, M.B.B.S., Ph.D., executive director, George Institute Australia, Newtown, Australia, and professor, medicine, University of New South Wales, Sydney; Michelle O’Shaughnessy, M.D., clinical assistant professor, medicine-nephrology, Stanford University, Stanford, Calif.; Aug. 1, 2017, Journal of the American Medical Association

HealthDay
Fuente: Medlineplus

Dejar un comentario